
Un resumen de la vida de la escritora Constanza Aimola
Constanza Aimola nace el 2 de marzo de 1979 en Bogotá Colombia en una familia muy especial, Ligia Hernández bogotana de pura cepa quien aún vive y Giuseppe Aimola italiano, que llegó a los 21 años a Colombia y se quedó por toda su vida hasta enero de 2007 cuando falleció. “Recuerdo a mi mamá enseñándome a escribir, además de forma pulcra, con lápiz o esfero negro, la veía escribir cartas en un hermoso papel mantequilla y me introdujo a la utilización de la máquina de escribir, a la que le salía casi humo porque la dominaba a la perfección y escribía rapidísimo. Mi papá me leía cuentos y por eso empecé a amar la lectura, pero sobre todo contar historias, escucharlas y escribirlas para que otros las lean”

Por cuatro años de su vida pidió una hermana y Dios y sus padres le concedieron a Silvana, quien es médico veterinario, especializada en medicina interna de pequeños animales. En diciembre de 2013 se casó con Nicolás Lambraño, en el 2014 tienen su primera hija, María Victoria en solo 1 año y 2 meses después nace Juan José. “Ahora tengo la vida que siempre soñé, eso por lo que le oré a Dios y más de lo que me soñé siempre. Tener un hombre amoroso únicamente para mí y ser mamá es la respuesta a la pregunta, ¿qué quieres ser cuando sea grande? Y aunque sea la tarea más difícil y exigente de toda mi vida no me cambio por nada”

Constanza estudió psicología en la Universidad Santo Tomás en Bogotá y se graduó en 2005. Ejerció la profesión con más fuerza por 9 años. En sus inicios lideró el departamento de selección en empresas de varios sectores y posteriormente creó una empresa de selección y consultoría. En el 2015 cierra la empresa para empezar a trabajar en una de las empresas de su esposo en el sector inmobiliario.
“Mi profesora de entrevista en la universidad me decía que escribía muy bien y que esa sin duda era una competencia que me serviría para el desempeño de mi profesión y además para cualquier proyecto en mi vida, y era verdad porque he fluido con la vida y las personas de una forma especial gracias a la escritura. Lo que ella no me dijo es que sería la mejor forma de traducir el mundo que me rodea y transformarlo en lo que yo quiero que sea”

Su amor por la escritura inició desde antes de que aprendiera a leer. Solía llenar cuadernos imitando la letra cursiva de su mamá. “Amo de la escritura desde el olor del papel de los libros y los cuadernos y el del lápiz de madera que se queda en las manos, hasta el mágico producto final que le da sentido a mi vida” Inició escribiendo poesía desde la preadolescencia, posteriormente se inició en el cuento y aunque fue premiada en el colegio y la universidad, decidió formarse en escritura narrativa.
En 2019 inició una investigación acerca de terapia narrativa, una forma perfecta de integrar su profesión y la gran pasión por la escritura, reconociéndola con una actividad que genera catarsis, que le da a quien la practica la posibilidad de sacar de lo más profundo del inconsciente lo que lo atemoriza o le genera displacer para transformarlo en el inicio, nudo y desenlace que desee, por medio de narrar de forma escrita un cuento o cualquier tipo de historia.

“Con la escritura puedo ser el personaje que quiera, jugar a ser la villana que nunca sería en mi vida real, desahogarme de lo que tengo reprimido, catalizar el dolor y la ira, regresar el tiempo o inventar mundos paralelos. Ser feliz o eliminar lo que algún día me dolió”
